domingo 11 de diciembre de 2011

El descanso es limbo, válvula de escape; es el paréntesis necesario que nos convierte en tangente y en infinito. Allí perdemos el nombre, la billetera y el cronograma. Nos convertimos en cuerpos sin chapa para luego despertar, renombrarnos, palpar los diez pesos con cincuenta en el bolsillo y llegar a tiempo a la reunión de las nueve.

Despertarse es recordar que la vida nos pincha en la espalda. El descanso es la piedad de los que, obligados, luchamos por permanecer despiertos.

sábado 9 de julio de 2011

Dejar de estarme ausente.
Sentir mi pulso contra la
piel.

No más que éso.
El opio es un sedante;
sublingual social que tiesa los
músculos y la mente.
Es paño frío luego del temblor
y monótono hastío seguido de
ansiada efervescencia/grito de
descarga/suspiro de recarga/
Bálsamo que disfraza la opresión,
opio es placebo y
emulación de sentido vital.

Dónde duela tener los
pies sobre la tierra, quizá la
creación de un Paraíso sea
un devenir inevitable.

domingo 5 de diciembre de 2010

.

Tengo las palabras cocidas
con agujas hilos sangre
en la lengua de la bocagarganta

Me duelen


desgárrenme la piel,
ya déjenme sola

por favor.

lunes 6 de septiembre de 2010

Hoy no me pasa la vida. No me pasa.

martes 17 de agosto de 2010

Las venas destruidas
las venas mutiladas
vencidas punzantes armónicas
las venas que se quiebran

hoy siento que la sangre me fluye por el aire.

viernes 29 de enero de 2010

Sofocating breath

Taquicardias forzadas en un mundo de sobresaltos.
Gustos no gustados -simulados- ante oníricas exigencias.
Pretenciones, tuyas, mías, suyas, nuestras. Uniformidad
ante la extracción de la carne blanda, de la carne amorfa.
Huellas donde nos hundimos, rastros, moldes
encuadres, perímetros, límites, formas, cuerpos, fronteras,
paredes, cercos, alambrados: púas, vidrios, cables, pinches.

Ya no sabemos cómo más separarnos.
Tachada multiplicidad corporal, sugestionada liberación de sí.


Ya no sabemos cómo más destruirnos.
Púas, vidrios, cables, pinches: la carne blanda se tajea.

Métrica

Ambos, creando silencios que
cortan el inútil desfile de palabras,
sentados sobre una roca pensando
el cómo de manos atadas y
lenguas detrás de los dientes.

Sufriendo el sudor frío
del amor implotando en las venas.

Moralina.

Tus manos
entre los recovecos de mi cuerpo
tarareándole odas a la geometría.

Tu piel
liberando aromas sobre los jazmines que
ilusoriamente perfuman las sábanas.

Tu pelo
¡ay! tu pelo sobre mi almohada simulando
una manta de etéreos hilos infinitos.


Vos
quien ha sabido incendiar en mí
mares de paradógica prescindencia.

hacia

Sí, sí, arriba. Súplicas al alma

no bajes los brazos. Que el
tiempo latirá, sí


sobre tu pecho, rasguñará la piel
sobre tu carne criará otros latidos
bombas de vida, ratos de luz, que
te levantarán erguida, entrelazada
a las palabras suplicantes.

Translation

La espada sobre mi piel que
corta el aire que detiene el tiempo.
Punza, no llega a desgarrar. Dolor
y pienso. Me bebe ya la sugestión
de los tiempos de los jazmines a
la sombra en los latidos sobre el verde.
Me toma, me acaba. Raspa el fondo y
ni la pequeña luz de Pandora brilla,
desteñida, amorfa emite chirridos
que aturden mis oidos. Me mareo,
me pierdo entre el gris, no toco las
paredes que ya no existen. Caigo, sorda
ante la otredad, ante mi. Ante.
Caigo, no me oigo. Sólo escucho la
luz emitir chirridos que me aturden.
Mios, suyos. Y yo caigo, caigo, caigo...